
Al final de los tres meses
de vida el bebé no ha logrado grandes progresos, va apareciendo su
individualidad, mostrando un temperamento propio.
Empiezan a excitarles las
situaciones nuevas, lo cual facilitará las decisiones sobre las actividades de
estimulación a realizar y la duración y frecuencia de éstas.
Su sistema nervioso, está
madurando rápidamente lo que le facilita una mayor coordinación en las
actividades de mirar, agarrar, chupar o mamar, proporcionándole un auto
estimulación que lo lleva de ser pasivo a una gran actividad que le proporciona
placer y satisfacción.
El descubrimiento de sus
manos y dedos le introduce en un mundo fascinante facilitándole la exploración
de los objetos que estén a su alcance y sean de su interés.


