sábado, 22 de agosto de 2015

NIÑOS DE 0 A 6 MESES

Al final de los tres meses de vida el bebé no ha logrado grandes progresos, va apareciendo su individualidad, mostrando un temperamento propio.

Empiezan a excitarles las situaciones nuevas, lo cual facilitará las decisiones sobre las actividades de estimulación a realizar y la duración y frecuencia de éstas.

Su sistema nervioso, está madurando rápidamente lo que le facilita una mayor coordinación en las actividades de mirar, agarrar, chupar o mamar, proporcionándole un auto estimulación que lo lleva de ser pasivo a una gran actividad que le proporciona placer y satisfacción.

El descubrimiento de sus manos y dedos le introduce en un mundo fascinante facilitándole la exploración de los objetos que estén a su alcance y sean de su interés.

Al mostrarle un objeto pequeño no sólo lo explora con la vista sino que hará que sus manos participen de la exploración. En general su curiosidad hacia los objetos y situaciones la demostrará mirando, palpando, succionando. Veamos los siguientes ejercicios:

CONTROL CEFALICO

Fortalecimiento cráneo-cefálico El adulto se tumba en el suelo mirando al techo y coloca al niño, mirándole a la cara, sobre él, mientras le acaricia la espalda. Cuando el niño levante la cabeza, el educador le dirá cosas y le sonreirá. Colocar al niño sobre el vientre y ponerle los brazos de manera  que queden doblados y apretados contra el pecho o ligeramente bajo el pecho.
 
Tumbar  al  niño  boca  abajo  y  el  adulto  le  hará cosquillas por la columna vertebral. Para que el niño levante la cabeza es conveniente que le ofrezcamos un estímulo visual como puede ser un sonajero, una pelota, etc. Colocar la cara del educador frente al rostro del bebé, y mientras le hablamos llamando su atención, se moverá a ambos lados de la carita del niño. Colocar al niño sobre el vientre del adulto: Desde una distancia adecuada mover un juguete o la cabeza de izquierda a derecha, con una rapidez y un ángulo tal que pueda seguir el movimiento con los ojos y la cabeza.

BOCA ARRIBA

Boca arriba Estando el niño de costado, incitarle a darse la vuelta hacia arriba motivándole con algún objeto vistoso o bien reclamando su atención hablándole desde la parte de la espalda del niño, donde éste no pueda verle. Empezaremos ayudando al niño para posteriormente ir retirando lo ayuda. En la misma posición realizar el ejercicio anterior pero ayudando al niño a girarse boca abajo.
Tumbar al niño boca arriba, con los pies hacia el adulto. Procurar que el bebé agarre el dedo índice de ambas manos. Si no consigue asirle, tomar sus manos con los pulgares y los índices, y torcer lentamente su cuerpo hacia la izquierda y luego hacia la derecha.

Estando boca arriba, poner fuera de su alcance un juguete y animarle a cogerlo dándole la vuelta. Ayudarle iniciando el volteo hacia un lado por flexión de la pierna del lado opuesto mientras la otra permanece extendida. Cuidar que el brazo del lado hacia el que queramos que gire el cuerpo esté colocado correctamente, ya sea extendido hacia arriba o hacia abajo a lo largo del cuerpo.

SENTADO

En posición sentado Sostener al niño en posición vertical, sujetándole la espalda. Coger al niño en brazos y que otra persona le muestre, por la espalda del adulto, un espejo, donde se vea reflejado. También puede mostrarle otros objetos o bien hablarle muy cerca de su cara. Manteniendo al niño en brazos, en posición vertical, el adulto retira repetidas veces sus manos de la cabeza del bebé.
Llamar la  atención deniño con algún estímulo sonoro cuando le tengamos en brazos para que así vaya levantando la cabeza. Sentar al bebé, sobre el educador, apoyando su espalda sobre el abdomen de éste. Sujetando al niño por ambos lados con los brazos estirados le mostramos algún objeto llamativo.

BOCA ABAJO

Extensión de piernas Colocar las palmas de las manos o cualquier otro objeto similar contra los pies del niño. Pronto empezará a extender y doblar las piernas rítmicamente



Presionarle los pies lo suficiente para que ejerza una fuerza mediana cuando rechaza tu mano. Colocar al niño boca arriba. Poner la palma de la mano bajo sus nalgas y alzarle ligeramente las caderas, de modo que levante las piernas, separando lotalones desuelo. Sujetar con la mano una pelota de colores vivos.

Moverla para que toque las piernas desnudas y alzadas del niño. Este contacto le incitará enseguida a extenderlas. La extensibilidad del pie o mano también se consigue plasmando la huella del pie o la mano del niño en un trozo de barro.